Generalmente usamos la frase “las dos caras de la misma
moneda” para citar algún hecho ambiguo…
Desde que te conocí no cesan en aflorar “caras”, máscaras
las llamó Gibran pero se refería a la locura; ahora que lo pienso que
extraordinaria mixtura amor y locura, cuantas mascaras y caras florecen sin pestañear florecen incluso escondidas y nos llevan a la improvisación saltando
toda resistencia lógica que acontezca. Decía entonces que desde que te conocí
no soy yo, quiero decir el de siempre, soy mejor y peor todo en el mismo
paquete, soy ambiguo y contradictorio, soy casi y soy todo, a veces menos,
también mucho. Soy de colores y hago
nudos, simpleza empanada bebida con un
leve ácido de capricornio, sepultado con ligereza por aquel trópico. Como ves mi lenguaje es dominó, y de empalme
en empalme ya no hay caminos sino constructo de azares y torbellinos. Desde que
te conocí entendí tu universo, entendí que nuestros mundos son anzuelos para
algún sueño, que los capullos ya nacieron que tu aguijón es mi destino, que es
lo que más ansío, como correr entre montes reteniendo el silbido, para seguir
sintiendo tu instante latido.



No hay comentarios:
Publicar un comentario